La buhardilla de Chamartín




26.5.06

Para eso están los ojos



Encontramos la paz en los espacios abiertos.

Amore, Amore, Amore...

Muérdeme despacito el corazón, mientras te acaricio el alma.

20.5.06

Te extraño

19.5.06

Paisajes nocturnos



¿Y qué hacemos caminando sin rumbo, un día laborable, a la una de la madrugada?

Respirar la noche.

Almacenarla en la memoria.

11.5.06

Cómo

9.5.06

Mañana



Me gustaría descifrar, que es lo que tienen algunos rincones, algunos charcos, la composición de algunas terrazas, con sus sombrillas y sus árboles alrededor (Nunca vi tantos árboles en una ciudad, como aquí) para obligarme a parar, y contemplarlos.

Para querer retenerlos, y llevármelos conmigo. Para necesitar recordarlos, de vez en cuando, revisando sus fotos.

Que tendrán, algunos rincones, en apariencia de lo más normales, para tocar las partes de mi cuerpo, que son invisibles.

Cuando los veo, siento ganas de pasear por ellos desnuda, con la piel pintada de todos los colores de la tierra. Deseos de inventarme un palabra nueva, que defina mi estado, y gritársela a la gente, por la espalda, causándoles un susto tremendo.

Cómo si quisiera explotar, y esparcirme por ese rincón, hasta cubrirlo por completo, de mí...


Desde que me quiero un poco más, se me ocurren cosas muy raras.
Comportamientos extraños.

Será porque estoy a punto de cumplir los 30.

Quizá madurar sea esto.

6.5.06

La mona-pantera



Cumpliendo una petición familiar (aunque con mucho retraso), una foto de la mona-pantera, disfrutando a lo grande en el Parque de Berlín.

Minutos antes el veterinario, le ha administrado sus vacunas, y le ha puesto esa chapita marrón que luce en el collar.

Traffic odia las agujas, pero nunca había tenido una chapita, así que está la mar de feliz, como se puede apreciar.

4.5.06

Pues así es



Se acabó la vida cotidiana. Los horarios habituales duraron más bien poco, apenas dos meses.
Así que vuelvo a alterar costumbres, a las que todavía no me había acostumbrado, y vuelvo a recorrer Madrid, de arriba a abajo, del metro al asfalto, mientras me lo permita el cielo.
Está nublado otra vez, los días de lluvia ya son incontables.

Y sigue pasando de todo, pero no tengo tiempo, para contarlo.