La buhardilla de Chamartín




9.5.06

Mañana



Me gustaría descifrar, que es lo que tienen algunos rincones, algunos charcos, la composición de algunas terrazas, con sus sombrillas y sus árboles alrededor (Nunca vi tantos árboles en una ciudad, como aquí) para obligarme a parar, y contemplarlos.

Para querer retenerlos, y llevármelos conmigo. Para necesitar recordarlos, de vez en cuando, revisando sus fotos.

Que tendrán, algunos rincones, en apariencia de lo más normales, para tocar las partes de mi cuerpo, que son invisibles.

Cuando los veo, siento ganas de pasear por ellos desnuda, con la piel pintada de todos los colores de la tierra. Deseos de inventarme un palabra nueva, que defina mi estado, y gritársela a la gente, por la espalda, causándoles un susto tremendo.

Cómo si quisiera explotar, y esparcirme por ese rincón, hasta cubrirlo por completo, de mí...


Desde que me quiero un poco más, se me ocurren cosas muy raras.
Comportamientos extraños.

Será porque estoy a punto de cumplir los 30.

Quizá madurar sea esto.