La buhardilla de Chamartín




23.8.06

Matutina

Aranjuez

Desayuno té, y tostadas con mantequilla.

Tardo casi una hora en beberme el té. Lo voy bebiendo despacio, como a mí me gusta. Desayunos interminables, con los músculos todavía entumecidos, y la marca de la almohada en las mejillas.

Hacía tiempo que no me regalaba un desayuno así, de horas.

Leyendo, curioseando, sin pensar en lo que viene después.

¿Qué será del día de hoy? ¡No lo sé! ¡No lo tengo planeado! ¡Milagro! ¡Milagro!

Hoy dejaré pasar las horas, como si caminara por ellas de espaldas, para que me llenen de sorpresas.

Mañana ya me enfrentaré al largo pasillo, por el que he decidido avanzar, sin saber realmente dónde y cuándo termina. (Aunque pueda intuirlo, a veces).